No voy a hablar de ninguna película sino de la realidad que vivimos (que vivo) los que tenemos las casas cerca de un estadio.
Yo trabajo en Benimaclet (Valencia) y desde mi casa suelo venir en bicicleta. Vivo por la zona de Blasco Ibáñez. Una amplia zona donde confluyen universidades, oficinas, y el gran Mestalla (estadio de Luís Casanova). Suelo venir en bici porque tardo mucho menos que en coche, y no porque me salte los semáforos contrariando a las señales de tráfico, sino porque para aparcar al volver a mi casa tendría que controlar a qué hora terminan los universitarios, los horarios de las oficinas y si hay partido de futbol o no. Todo esto para poder aparcar.
En el trabajo me decían: tráete el coche que aquí, en Benimaclet siempre hay sitio, y si no, ponlo en segunda fila que no pasa nada. Siempre y cuando no pongas el freno de mano para no dificultar la salida al que está bien aparcado.
Bueno, pues sí que pasa. El otro día, en segunda fila le pusieron una multa a mi compañero de trabajo. Aquí! que por no tener, no tenemos ni número en la puerta. En fin.
Se me ocurrió coger el coche hace unos días ya que iba cargada. Era lunes. A mi que no me interesa el futbol por lo que no era consciente que ahora, también hay partido los lunes (ya no habrá lo lunes al sol si no lunes de fútbol).
Al volver tarde a mi casa, pensando como siempre que ojalá no tarde en encontrar aparcamiento, me asusté al ver que ya desde las universidades había coches aparcados a doble fila; ¿doble? quizá triple fila: algunos aparcados encima de la acera, otras que casi van atropellando a los peatones en su pequeño espacio, a compartir entre bicicletas peatones y, ahora, con los coches.
Imposible aparcar. Pero no queda aquí, había un montón de policía viendo la escena, cómo los coches estaban contaminando las aceras, sin embargo, no hacían nada. Se me pasó por la cabeza preguntarle a uno de ellos que si estaba esperando para ponerles una multita, y mira que tenían para gastar papel rosa. Pero observé que no iba con ellos, que estaban ahí plantados haciendo nada. Y yo sin poder aparcar. Al final dejé mi coche casi en el lugar de trabajo y fui andado a casa.
Y es que, los días de futbol, todo está permitido.