“Europa 1951”, Roberto Rossellini. No es un película actual, pero si es una película social de los años 50.
R. Rossellini, en esta película, pretende acercarnos a una realidad, o quizás a diversas realidades de las que no somos conscientes. Tan sólo somos conscientes de una parte del mundo que nos rodea, la que nos toca de cerca. Del resto no queremos, o simplemente no sabemos verla.
Nuestra protagonista Irene, tras la muerte de su hijo, se vuelve consciente de una realidad que ignoraba y que era incapaz de ver o vislumbrar dentro de su mundo, el mundo de la alta sociedad, lleno de tanta opulencia y riqueza cuya brillantez ciega y acostumbra a los ojos de aquel que no se esfuerza en ver más allá de lo que sus lentes le permiten que vea. Unas lentes ensuciadas por el capital.
Al contrario de lo que pasa en el análisis antropológico que hace Benjamín Constant entre el hombre moderno y el hombre perteneciente a la edad media, donde este último no tenía ninguna libertad individual y que cada uno vivía donde le tocaba vivir; Irene, mujer potentada, vive en un mundo donde la libertad individual es totalmente sagrada, y en dónde tener esa libertad individual es sinónimo de seguridad y bienestar. Está insertada dentro de un orden establecido por la propia sociedad burguesa en la que se encuentra. Esta seguridad es la que se encarga de mantener la estructura social sin ninguna dificultad.
El cambio de pensamiento en la mente de Irene, su ser consciente de las realidades de la sociedad, será el gran problema que le lleva a un camino trágico después de la muerte de su hijo Michelle. Esta muerte le cambiará la vida y el transcurrir de su “camino”. El camino que se bifurca cambiando de rumbo una vez descubierta la luz que le permite ver cuanta verdad existente hay y que a su vez ella desconocía. Esta verdad es el conocimiento.
Debo decir que el camino es trágico, no por lo que descubre, eso más bien es tangible y positivo; es trágico según la perspectiva de aquellos que le rodean en el mundo de superioridad en el que vive. Un mundo de ciegos autómatas que nos recuerda a la Caverna de Platón.
Otra de cine.
2 Responses
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Febrero 24th, 2010 at 10:48
No he visto la película pero creo que el caso de esta mujer de la alta sociedad puede trasladarse a nuestra sociedad actual, una sociedad aburguesada, donde la alta calidad de vida y el acomodamiento son vendas que ciñen nuestros ojos. “No queremos ver” o mejor dicho, no nos conviene ver más allá, no sea que perdamos derechos. Menos mal que la muerte, como en el caso de esta película, es común a todos los mortales, sean ricos o pobres, lo cual hace bajar del pedestal a quienes se creen con más derechos por poseer más dinero.
Marzo 12th, 2010 at 13:35
Si, probablemente lo sea