Esta mañana conducía por la autovía de camino al trabajo, como todas las mañanas, escuchando la radio, alternando emisoras y programas, hasta dar con las noticias más frescas o la canción de mi gusto.
Andaba en esos menesteres, cuando de repente, en una de las emisoras víctimas de mi zaping, sonó la canción We Are The World, compuesta por Michael Jackson y retomada ahora, quince años más tarde, para recaudar fondos con destino a, imagínense, Haití.
Es una canción hermosa, que todos conocemos, que conmueve en cierta medida, especialmente cuando escuchas a los niños. Es una canción que, traducida al castellano, dice algo así como: Nosotros somos el mundo, nosotros somos los niños, nosotros somos quienes hacemos un día más brillante, pues empecemos a dar… También dice que hay gente muriendo y es tiempo de tender una mano a la vida, el regalo más grande. Y muchas cosas más del estilo.
Como contaba, yo conducía mi coche mientras escuchaba esta bonita canción. Al principio, logró enternecerme, quizás porque aún llevaba pegada cierta ensoñación de la almohada que había dejado atrás hacía apenas una hora. Pero después me sentí hipócrita y todos esos niños me parecieron hipócritas, con el perdón de sus padres, y Michael Jakson me pareció igualmente hipócrita, a pesar de muerto, y los propios locutores que alababan la creatividad del negro de guante blanco, también me resultaron hipócritas.
We are the World. Propongo llevar esta canción a Eurovisión, no por los pobres de Haití, sino por todas las víctimas de un sistema internacional injusto que hace padecer hambre y miseria en muchas partes del mundo, mientras en Europa nos conmovemos por todo, eso sí, sin que falte un SMS destinado a votar a Portugal, que es un país vecino, que todos los años nos vota, y que los países del Este se votan entre ellos porque son amiguitos. ¡Así no se puede ganar nunca Eurovisión!



Marzo 3rd, 2010 at 21:19
El título atractivo y el texo invita a pesar.
Muy interesante
Gracias
B