
Vivimos en una insaciable e impaciente sociedad de consumo, a la que lo único que le preocupa es producir y crear necesidades ilusorias.
¿Encontrar en los supermercados cualquier tipo de verdura u hortaliza sea cual sea la época del año, es un privilegio o es un abuso? ¿Es necesario?
Sin ser conscientes, hemos apoyado un modelo que explota de nuestros bienes naturales, multiplicador del hambre y la pobreza. Lo que aparentemente podría ser un privilegio, trae consigo, en demasiadas ocasiones, la destrucción de la producción local.
Las multinacionales se han hecho uso de la producción de los alimentos, a causa de la imposibilidad por parte de los agricultores a competir con los precios de los mismos. Estamos ante industrias agroalimentarias inundadas de conservantes y “aditivos”, empresas que explotan a sus obreros y destruyen nuestro medioambiente.
El Alimento, la forma de cultivarlo y distribuirlo forma parte de la identidad y la dignidad de la población.
A este problema social que empobrece aún mas a los Países menos desarrollados; le añadimos el problema de la afectación a la salud de las personas que ingieren estos alimentos obtenidos a través de semillas transgénicas. Pudiendo provocarles alteraciones en nuestro sistema inmunológico o incluso afecciones de higado, páncreas o riñones.
Esta sociedad tan minuciosamente entrelazada, recuerda al cuento que supongo, a todos nos leyeron cuando éramos niños; “Hansel y Gretel y La casita de chocolate”. Simulando ayudar a dos niños hambrientos, lo único que deseaba la astuta bruja era engordarlos, para luego comérselos.
¿Qué hacer?
Apostemos por una economía que nos permita manejar nuestro tiempo y nuestra manera de trabajar. Una economía política que tenga como eje y valor primero el cuidado de las personas y la naturaleza, y no la búsqueda de ganancias en beneficio de grupos económicos concentrados.
Elegir donde comprar y que consumir es nuestra decisión.
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
“Eduardo Galeano”.
Imágenes que pasan por nuestros ojos, recordando la guerra civil salvadoreña mientras suena “ Las casas de Cartón”. No olvidemos nunca todo lo que pasó, aquí y en cualquier país.
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Leer esto, publicado por Carlos Salvador en 2007. Me parece bastante interesante conoce; pues se ha hablado mucho de las gentes de El Salvador, pero en pocas ocasiones de las familias, o de cómo una familia cualquiera se administra para poder vivir. Leer:
Una típica familia salvadoreña
Las familias salvadoreñas son dignas de admirar y respetar por su gran habilidad en finanzas; y no es por que tengan negocios exitosos o sean los mejores inversores en la bolsa de valores, es porque con una cantidad mínima de ingresos pueden sobre vivir y “darse sus lujos”.
Con un salario de $173 USD pueden comprar la canasta básica que está valorada en $162 USD y aun así, el marido tiene para la cerveza y para el estadio, la mujer para los gastos de los niños, su maquillaje y las ultimas chancletas del MD y los niños tienen para los churros y para el ciber; y eso que no contamos que todos tienen celular.
Y si las familias quisieran comprar la canasta básica de alimento ampliada (con otras cosas pues!) tendrían que gastar $324 USD, pero esto es muy difícil cuando el 63% de los empleados ganan el salario mínimo (los benditos $173 USD) y el desempleo alcanza el 8.5% de la población económicamente activa, con lo que son muy pocos los que se puede dar ese lujo.
Ante todo esto, el vivir en un país que no ofrece oportunidades de desarrollo y de superación personal, y el salario solo sirve para sobrevivir; la típica familia salvadoreña hace milagros para tener servicios básicos, comer, transportarse, mandar los niños a la escuela y sobre todo andar con el ultimo celular con cámara y mp3.
Os invitamos a leer esta noticia dónde nos nombran.
http://www.lasprovincias.es/20101122/mas-actualidad/cultura/cine-toca-fibra-201011221059.html
¿COOPERACIÓN AL DESARROLLO?
Hoy nos resulta complicado definir el significado de cooperación, o dicho de manera no tan políticamente correcta, llegar a un acuerdo sobre qué definición de éste término es la más acertada, es decir, a quién le damos la razón.
Si ampliamos el concepto “cooperación” hasta “Cooperación Internacional (al o para) el desarrollo”, la controversia crece.
Si retrocedemos en el tiempo, y nos vamos hasta la raíz del surgimiento de éste término, nos encontraríamos con algo muy distinto a lo que adoptamos hoy en día para definir una de las labores de las ongd.
Cooperación tiene, desde el comienzo de sus días, connotaciones económicas directas; pues el propósito principal es promover las economías de los países económicamente menos solventes, o como bien eran llamados, “los países del Tercer Mundo”; suponiendo entonces, que existen países pertenecientes al primer y segundo mundo; distinción hecha en base a ciertas particulares económicas.
Ahora bien, si ampliamos el concepto hasta Cooperación al desarrollo, nos encontramos con una expresión ambigua, partiendo de que desarrollo es más conocido por lo que “no es”, es decir, por su negación (subdesarrollo), que por el significado que queremos hacer que tenga. Ya que si queremos hablar de desarrollo, éste ha de estar perfectamente ubicado en un marco espacio-temporal determinado, es decir, exigiendo el despliegue de las estructuras, procesos y potencialidades existentes en o dentro de cada colectividad, en relación a la gestión de sus recursos y el destino de sus proyectos de vida.
Dicho esto, las Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo, o más particularmente Terra pacífico, no se dedica de forma directa a promover las economías de los países económicamente menos solventes.
El documental “Ninguna Champa en Morazán”, nos muestra claramente la labor de la ongd Terra Pacífico. ESTAMOS AYUNDANDO A FOMENTAR EL DESPLIEGUE SOCIAL, mediante la colaboración en la cobertura de las necesidades básicas del ser humano.
Es por tanto, esa cobertura de las necesidades básicas lo que conlleva el despliegue social, y con él, el económico. Así, ¿podemos decir, que desde Terra Pacífico fomentamos el desarrollo económico? Es el desarrollo humano lo que se promueve, el desarrollo económico es una consecuencia del respeto hacia los derechos del ser humano.
Por Mª Del Mar Villaescusa.
El Salvador, a partir de 1821, se convirtió en un Estado independiente. Esa independencia política, jurídica, social y económica ha sido relativa, en el sentido que a la vez se desarrolló como Estado unitario, tuvo como efecto colateral una marcada dependencia económica y sobre todo susceptible de ingerencia política por parte de potencias como los Estados Unidos de América (EE.UU.). No obstante en la actualidad ya no existe influencia solo de ese país, sino de grupos de estados tales como la Unión Europea, el grupo asiático, entre otros.
Sin embargo esta dependencia en un plano de igualdad y en el ámbito de las relaciones internacionales se denomina interdependencia, en la medida que sus relaciones permiten el intercambio de mercancías, servicios, tecnología, etc. Y además un nivel de cooperación internacional que permita mejorar las ventajas comparativas
de los estados. No sucede así cuando los estados se integran en un proceso de relaciones internacionales bajo el marco norte-sur, pues quedan evidenciadas una infinidad de desigualdades, lo que hace observar la brecha principalmente en pobreza, la cual tiene diversas causas.
No obstante, es de hacer notar que la pobreza es solo uno de los tres grandes problemas que aquejan a la humanidad, los otros dos son la explosión demográfica y el deterioro del medio ambiente. Sin duda todos están relacionados y han incidido en los problemas que aquejan a hombres y mujeres.
Por ejemplo la población ha crecido desmesuradamente, no así los recursos naturales que se han ido agotando y si bien es cierto existe un avance en la tecnología que ha permitido al ser humano transformar su entorno y contrarrestar las carencias producto del agotamiento de la tierra.




